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  Ayudando a niños con discapacidad en paìses en desarollo...

 

 Desarrollo de la personalidad

Ps. Silvia Correa

 

 

Para  estudiar al ser humano como personalidad integrada y unitaria, es necesario una Aproximación evolutiva y las diferentes modificaciones del psiquismo, que surgen cronológicamente en función de la maduración y el aprendizaje, sin dejar de lado las características individuales, las mismas que si bien no modifican el desarrollo evolutivo, le confieren características peculiares que identifican a cada personalidad.

 Los comienzos de la vida psíquica así como su tono afectivo están en íntima relación a los procesos orgánicos. Se van a dar probablemente una sucesión de estados en los que dominan las impresiones procedentes de los procesos biológicos y los estímulos externos cuya intensidad es suficiente para sobrepasar el umbral sensoperceptivo inicial.

 Desde que nacemos entramos en contacto con el mundo y reaccionamos a esa experiencia.

 Las experiencias y reacciones, como nos dice Telma Reca, dejan una huella, esta huella ya se hace parte de la personalidad por que todo lo que el niño capta aunque no signifique nada para él, es un punto de partida para su futuro desarrollo endo psíquico que empieza a construirse lentamente.

 A medida que el niño vaya desarrollando se irán presentando en él y como producto de la maduración, un proceso continuo de diferenciación de funciones contenidas en nuestro  bagaje biológico y que requerirá para llevarse a cabo de circunstancias adecuadas para ello es decir del medio ambiente que proveerá de las experiencias para alcanzar y establecer patrones de conducta.

 La personalidad comienza a estructurarse en los primeros años de la vida y como resultado del contacto del niño con el mundo de los adultos.

 Debemos reconocer la importancia  de los  ( 5 , 7 , 12 ) primeros años de la infancia en el  desarrollo de la personalidad. Durante éstos los niños se transforman de individuos que parecen responder pobremente al ambiente, en individuos con características peculiares y cada vez más interactuantes con las personas de su entorno, todo lo que produce  más y más cambios.

 Tras el brusco  cambio que representa el  nacimiento, el niño deberá enfrentar importantes procesos de maduración y ajuste de funciones .esto es debido a la independización del cuerpo de la madre a la que de todas maneras seguirá unido y dependiente para  subsistir tanto en lo que se refiere a necesidades biológicas como a las de cuidado, afecto y atención permanente.

 Cuando la madre satisface estas necesidades y lo hace con una actitud tierna, amorosa, solícita, permite el desarrollo de una relación afectiva positiva entre los dos. Esta relación madre-niño es de vital importancia por que contribuye a mantener la salud física del bebé y a diferenciar progresivamente sensaciones y lo estimula sensorialmente enriqueciendo de este modo sus experiencias, al mismo tiempo que le brinda el cariño que simentará su seguridad y confianza, bases importantes para el desarrollo armonioso de la personalidad.

A partir de la manifestaciones emocionales más prematuras la vida afectiva se va a ir enriqueciendo y diferenciándose, teñido toda la actividad del hombre, siempre todo lo que haga  estará impregnado de sentimientos, siendo éstos  en innumerables casos los que actuarán como motores, estímulos o motivadores de nuestra actividad. Es por eso la importancia tan grande de un desarrollo emocionalmente sano.

El período más importante del desarrollo emocional se dará con el tiempo y no sólo cuando sensaciones sino también las representaciones provoquen sentimientos cada vez más variados y complejos  originando nuevas emociones que van a reflejar una vida cada vez más rica y consciente.

 

El período que va de los dos a los doce años aproximadamente, es muy significativo en el desarrollo de la personalidad. A medida que va ampliando su campo de acción, integrando nuevos grupos y desempeñando nuevos roles, tomará cada vez mayor conciencia de sus obligaciones y actividades ,asumirá responsabilidades y un lugar definido en la sociedad.

 Tendrá que aprender a aceptar e interiorizar normas (proceso de socialización) y al mismo tiempo cumplirlas  para su bien y el de los demás es un arduo camino el que tiene por delante hasta que se establezcan los comportamientos aceptados por el medio social.

 Entre los cuatro y los seis años la conciencia del niño está mucho menos limitada a conductas específicas y es el comienzo de otro tipo de normas ,más abstractas y generalizadas.

 Empieza a comprender el respeto  a las prohibiciones, a entender en forma menos rígida la justicia, la mentira, etc.

 Estos juicios, valores y reglas morales son posibles de adquirir por influencia del medio social, el desarrollo cognoscitivo y los procesos psicológicos fundados en el aprendizaje.

 La adquisición de conceptos, la  percepción de los sentimientos de los otros, el compartir con sus padres, el afecto de sus padres, etc.,le van a permitir el desarrollo de la conciencia moral que  es una forma de la conciencia social.

 En este período de los dos a los doce años vamos a tener otros dos aspectos básicos  en el desarrollo de la personalidad. Alrededor del año o año y medio con la adquisición de la marcha el niño ha adquirido una mayor independencia y movilidad, lo que le va  ayudar a progresar como una entidad individual y le va a permitir una toma de conciencia de sí mismo, con voluntad, deseos y necesidades  propias.

 Aprenderá a decir NO cuando no le guste determinada cosa, cuando algo no le sea atractivo etc. todo lo que va a promover el surgimiento de conductas muy egocéntricas y rebeldes (rabietas) que es la forma de reafirmar la conciencia de sí mismo y lo que empieza a marcar otro aspecto clave en el desarrollo de la personalidad: la voluntad.

 La existencia de la voluntad en el hombre  está condicionada por el  hecho de que éste tiene importantes objetivos y tareas. Cuanto más significativas sean para él ,tanto más fuerte su voluntad, más fuertes sus deseos y su empeño y ambición por realizarlos.

 El acto volitivo es producto de la reflexión conciente que expresan los valores morales del hombre y que tienen el logro de determinado objetivo.

 A medida que el niño crece los actos volitivos se van complejizando y se hará cada vez más capaz de dirigir sus actividad y comportamiento  según los objetivos y fines que se trace.

 Ahora nos preguntamos ¿y cuando lleva a cabo el hombre actos volitivos?,cuando está motivado, cuando las motivaciones que están relacionadas a necesidades, las mismas que  deben ser satisfechas lo dirigen hacia fines y objetivos.

 Las primeras motivaciones son de origen fisiológico y permanecerán por toda la vida, pero el proceso evolutivo y nuestro constante interactuar con nuestro medio nos irán generando motivaciones de otro tipo, las sociales (profesión, dinero, prestigio, etc.).

 La motivación como generadora de  actividad conciente está en la base de la formación de la personalidad.

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Ps. Silvia Correa - Ex docente de la Cátedra de Psicología de la Personalidad y Psicoterapia de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa - Perú

CONGRESO INTERNACIONAL DE REHABILITACIÓN EN  ENCEFALOPATÍA INFANTIL - I JORNADA DE COMUNICACIÓN AUMENTATIVA Y ALTERNATIVA (Cusco, 26-30 de mayo2003)

 

     

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